El término «Industria 4.0» surge de la combinación de las nuevas tecnologías de la información y el análisis de datos con técnicas y procesos de fabricación avanzados. Las características más representativas de esta nueva era son las conexiones inteligentes y los datos.
Actualmente vivimos en la era de la información. Según Bernard Marr, especialista en Big Data, en los últimos tres años se han generado más datos que en toda la historia anterior de la humanidad. Para hacernos una idea del volumen de datos generados, basta con saber que Google registra más de 60 000 búsquedas por segundo.
Sin embargo, esta gran cantidad de datos no basta; lo que realmente los hace útiles es la forma en que pueden mejorar la toma de decisiones. Es aquí donde cobran importancia las conexiones inteligentes: la información debe ser relevante y mostrarse en el momento y el lugar adecuados. En esta nueva era de la información, las máquinas y las personas están siempre conectadas, lo que mejora los procesos industriales.
La cuarta revolución industrial no se basa en una sola tecnología, sino en varias; es precisamente la combinación de estas tecnologías lo que puede mejorar realmente los métodos y la eficiencia de las industrias. Entonces, ¿qué papel desempeña la realidad aumentada?
En el contexto de la Industria 4.0, esto puede ofrecer varias ventajas. Puede ser la forma ideal de presentar información relevante a los técnicos y trabajadores de la empresa, permitiéndoles consultar datos en tiempo real sobre el trabajo que están realizando. También resulta útil para proporcionar a los técnicos información sobre el problema que presenta una máquina, dándoles la oportunidad de consultar el manual de usuario o incluso de ponerse en contacto con un experto para recibir asistencia en tiempo real.
Otra gran ventaja que la RA aporta a la Industria 4.0 es la posibilidad de mejorar la formación y el aprendizaje en el ámbito industrial, al tiempo que se reducen los riesgos y los costes, tal y como ya hemoscomentado aquí.